CUANDO TODO ESTO TERMINE

Permanecían tumbados en la cama, saboreando -o quizá sobrellevando- aquella especie de domingo eterno, de trinchera infinita, de película de ciencia ficción.


Las calles vacías y aquel silencio perturbador, hacían que flotara en el aire una extraña sensación de distopía, de irrealidad. Aquel nuevo modus vivendi impuesto desde hacía una semana, cada vez se parecía más a una indómita tormenta que por más que ansiara descansar, no encontraba paz ni calma.


-¿Qué es lo primero que quieres hacer cuando todo esto termine? -le preguntó él, mientras zambullía uno a uno los dedos de su mano en su pelo.


Ella lo miró y sonrió. No dijo nada.

Él ya conocía la respuesta.


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